
Cómo empezar a priorizarte cuando siempre te dejas para el final
Creo que muchas mujeres vivimos con la sensación constante de no llegar a todo.
Y aun así, seguimos haciéndolo todo.
Seguimos ocupándonos de todo el mundo.
Seguimos pendientes de todo.
Seguimos sosteniendo.
Mientras nosotras vamos quedando para después, siempre para lo último
Para cuando haya tiempo.
Para cuando pase esta semana.
Para cuando las cosas estén más tranquilas.
Y al final, sin darte cuenta, pasan meses… o años.
Y tú sigues estando la última de tu propia vida.
Yo también pensaba que priorizarme era egoísta
Y creo que ahí empieza gran parte del problema.
Nos han enseñado a cuidar.
A estar pendientes.
A responder.
A poder con todo.
Pero no a preguntarnos:
“¿Cómo estoy yo?”
Es esa sensación de ser la mama perfecta, la amiga perfecta, la mujer perfecta, y encima la que lo hace porque toca y porque todas las mujeres lo han hecho siempre así
Hace unos meses había reservado un masaje para mí No era nada increíble, simplemente una hora para desconectar un poco y hacer algo que me apetecía.
Pero ese mismo día empezaron a aparecer cosas “más importantes”.
Y casi sin pensarlo, cancelé lo mío. Otra vez.
Recuerdo quedarme pensando:
“Qué fácil me resulta quitarme a mí de en medio cuando todo se complica.”
El problema no es cuidar de los demás
El problema es desaparecer tú en el proceso.
Porque llega un momento en el que:
- estás agotada
- irritable
- desconectada
- sobreviviendo
Y aun así sigues pensando:
“solo necesito organizarme mejor”.
Porque siempre nos buscamos una y mil excusas para no seguir “autocastigandonos” pero no para darnos lo que merecemos
Muchas veces necesitas dejar de exigirte tanto y empezar a escucharte más.
Priorizarnos nos cuesta porque sentimos culpa
Y creo que esto nos pasa muchísimo.
Sentimos culpa por:
- descansar
- parar
- decir que no
- necesitar espacio
- hacer algo para nosotras
Como si cuidarnos significara automáticamente abandonar a los demás.
Y no.
Priorizarte no significa dejar de cuidar.
Significa dejar de abandonarte, y eso, ¿ no es malo no?.
Durante mucho tiempo normalicé vivir cansada
Pensaba que era lo normal.
Ir acelerada.
No parar nunca.
Vivir pendiente de todo.
Hasta que empecé a notar que algo dentro de mí ya no podía más. Dolores de estomago, picores en la piel, caída de cabello, más irascible, no dormía nada bien…
Y creo que ahí entendí algo importante:
Al final no puedes sentirte bien en una vida en la que nunca hay espacio para ti.
Empezar a priorizarte no tiene por qué ser algo enorme
Haz cosas sencillas, que no necesitan más que intención y acción;
- Quedarte unos minutos más dentro del coche antes de entrar a casa porque necesitas silencio antes de seguir con el día.
- Comer tranquila y sentada, sin móvil en la mano y sin aprovechar ese rato para seguir haciendo cosas.
- Dejar de responder mensajes inmediatamente y entender que no todo necesita tu atención al instante.
- Volver a caminar escuchando música o simplemente en silencio, no para exigirte ni cumplir objetivos, sino para despejarte y sentirte un poco más tú.
- Permitirte reconocer que estás cansada antes de llegar otra vez al límite.
Y aunque parezca pequeño… cambia muchísimo.
Quizá priorizarte no sea egoísmo
Quizá sea responsabilidad.
Responsabilidad contigo., con tu salud., con tu bienestar.
Con la mujer que eres cuando dejas de sobrevivir y empiezas a escucharte.
Es tiempo de ti
Y no cuando sobre tiempo.
No cuando todo esté perfecto.
Hazlo ahora.
Porque tú también importas.
Y porque no deberías ser siempre la última de tu propia lista.